sábado, 1 de julio de 2017

Cuando soy yo



Cuando cuento estrellas en media noche, y les pongo un nombre
O camino por caminar viendo las hojas de otoño por el sueño
Cuando toco el teclado
O me siento a pensar.

Cuando escucho música
O cuando creo en lo que no se debe creer
Cuando enciendo al luz
Y la apago después sin razón.

Cuando hablo con la luna
O le canto una canción
Cuando monto mi bicicleta
Y recorro la ciudad con emoción.

Cuando canto a pulmón
O tomo una fotografía de lo que sea
Ahí es cuando soy yo.

No cada que despierto
Ni cuando estoy dormido
Soy yo cuando me siento
Y no comprendo lo que soy.

Soy yo cuando tomo este teclado
Y comienzo en solitario a escribir.

TIEMPOS INCOMPASIBLES




¿Quién soy? quizás antes lo supiera, quizás antes de que mi vida terminara.
- Fuiste todo lo que quisiste ser, y un poco más.
- ¿y ahora qué soy?
- Nada, lo que por un segundo, un instante, un breve y corto momento aconteció en esta realidad, ya no queda nada.
- ¿y qué prosigue?
- Nada, solo la eternidad de recuerdos, de memorias, de acontecimientos que fueron y pudieron ser. Una colección de arrepentimientos o de buenas decisiones. 
- ¿crees que pueda volver atrás para arreglar lo que hice mal?
- No lo creo, pero sí puedes hacer una cosa.
- ¡¿lo dices en serio?! Dime, por favor ¿qué debo hacer?
- Esperar pacientemente aquí, a que todo vuelva a comenzar, a que el tiempo se apiade de nosotros y volvamos a formar parte de un segundo de su trayecto en el viaje de la eternidad...
- Muy bien, seamos pacientes. 

lunes, 15 de mayo de 2017

El Modo de Caminar Solo



Ante la vida, siempre deberemos afrontar decenas de situaciones las cuales nos irán forjando nuestro carácter y además irán mostrándonos el camino que deberemos seguir para lograr la máxima iluminación personal, llámese metas, objetivos, sueños, etc. Sin embargo, todo este tipo de acciones los vamos viviendo con nosotros mismos y nadie más, a no ser que tengas otro ser en tu interior que no seas tu mismo, lo cual dudo mucho.

Por tal, desde mi juventud mi tercer Sensei en el Kendo nos enseñó el Modo de Caminar Solo, que se trata de las 21 máximas de Miyamoto Musashi, las cuales van enfocadas con la filosofía del Bushido y el Libro de los 5 anillos. Estas máximas son escritas días antes de la muerte de Musashi, donde en sus últimas reflexiones se da el tiempo de escribirlas y heredarlas a las futuras generaciones que le sucederán en el camino del Guerrero y no solamente a los guerreros de armas, si no también a aquellos que enfocarán su vida a un estilo de honor, sabiduría y respeto a otros y a sí mismo para lograr el máximo conocimiento.

Se los comparto, pues en mi han estado desde que fui muy joven y que seguramente a más de uno le serán de su atención.

  1. No des la espalda a los diferentes caminos y formas de este mundo.
  2. No pongas prioridad al placer físico.
  3. No intentes confiar en algo.
  4. Considérate superfluo, y al mundo profundo.
  5. Jamás pienses en términos adquisitivos o con fin de lucro.
  6. No lamentes cosas acerca de tu vida personal.
  7. No envidies el bien ni el mal de otros.
  8. No lamentes partir a algún camino.
  9. No te quejes ni te sientas mejor acerca de ti ni de otros.
  10. No tengas corazón al acercarte al camino del amor.
  11. No tengas preferencias.
  12. No guardes esperanzas para tu propio hogar personal.
  13. No tengas predilección para la comida que es deliciosa para ti.
  14. No cargues antigüedades que te han heredado de generación en generación.
  15. No te apresures si te afecta físicamente.
  16. Mientras es diferente con el equipo militar, no te aferres a las cosas materiales.
  17. Mientras camines, no envidies a la muerte.
  18. No tengas la intención de poseer valores de alguien más en tu vejez.
  19. Respeta a Dios, pero no dependas de él.
  20. Aunque pierdas tu vida, no pierdas tu honor.
  21. Nunca te alejes del camino de las Artes Marciales.

domingo, 23 de abril de 2017

El País de la Lectura: Día del Libro



"Los libros son un avión, un tren y un camino. Son el destino y el viaje. Son también el hogar" 
Anna Quindlen

Hoy, 23 de Abril como de cada año, me declaro habitante del país de la lectura. Pronuncio Lectura y no Libros para no confundir con el objeto que soporta el contenido, que de igual forma aprecio el soporte, o sea: los libros y con extensión de mi aprecio a sus sumos pontífices, los escritores y a la recua de sus fieles lectores. Me siento parte de una patria querida, que diré, es el País de la Lectura. Simpatizo con los lectores de corazón, aquellos que sacrifican sus horas de sueño para viajar al país de la lectura, aquellos que viajamos en el metro o bus en silencio misterioso pero que dentro estamos en alguna fulgurosa batalla, ecuánime meditación o en melodramática escena de romance. Aprecio a los que poco importa el bullicio del público en un parque, la quietud nerviosa de una sala de espera o en la solitaria habitación de su casa. Siento debilidad por las chicas que pierden su mirada de forma misteriosa en cada línea del papel que tiene de frente y que solo ellas y su testigo de papel saben en qué aventura están viviendo en el país de la lectura. Somos patriotas, somos habitantes de este gran país que bien alberga muchas discrepancias, pero es como todo, los libros son como sus creadores: los humanos, y que algunos serán muy admirados y otros solo un poco. Pero entre su escritor y el libro, si saben llevarse bien, ambos podrán quedarse por la eternidad en éste país, el país de la lectura y aunque los lectores no seamos eternos, podremos quedarnos aquí cuanto tiempo queramos y convivir con tan dignos patriotas. Te invito a que vengas a este país, que como único pasaporte que te solicita, es traer un libro en la mano.

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO Y LA LECTURA!

martes, 4 de abril de 2017

CUENTO ZEN: El Monje Escoba



Éste era un joven muy simple y pobre, no tenía nada para comer ni tampoco sabía leer o escribir, mucho menos tenía un nombre como tal.

Vivía vagando y pidiendo limosnas, pero un día en sus caminos de vagancia, percibió un aroma que inmediatamente abrió su apetito, dónde emanaba este delicioso aroma. Así, en su forma y tono desesperado de tocar la puerta, un monje budista abrió la puerta con recelo y le observó:

-¿en qué le puedo ayudar, hermano? -dijo el monje

-Señor, no tengo hogar ni moneda alguna, ni mucho menos he probado alimento alguno en dos días, ayúdeme por favor.

El monje se quedó pensando un momento y le dijo: -Está bien,pasa hermano, en un momento te traigo un poco de pan y frutos frescos del huerto. Así, el monje volvió con el pan recién horneado que emanaba tal aroma y frutos. El humilde hombre dijo:

-Gracias, buen hombre. Es usted un santo, me gustaría quedarme a ayudarles y así tener un pedazo de pan diario. Haré lo que sea, lo suplico.

El Monje lo pensó, fue a hablar con el maestro y regresó con el maestro a presentarle el hombre humilde. El maestro lo observó y dijo:

-Veo que eres un hombre humilde pero de buen corazón, te acepto en mi monasterio, pero deberás trabajar todos los días en lo que yo te diga

-Sí, maestro. ¿le puedo llamar así? Prometo hacer lo que usted me diga, a cambio de un pedazo de pan, agua y un rincón con paja

Así, el maestro se fue a una habitación y sacó de ella una escoba. Se la extendió al humilde hombre y él la tomó.

-Te encargo que barras el monasterio y sus patios, todos los días, que siempre quede limpio de polvo pues los vientos lo ensucian seguido.

-Así será, maestro. El hombre entonces comenzó a barrer inmediatamente con la energía de joven que tenía. 

Así pasaron las semanas, los meses y años, el joven simple se afanó en barrer con esmero el monasterio durante todos los días de su vida. Si llovía, nevaba, con calor y viento, en enfermedad o cansado, el joven simple no dejó nunca de barrer con su escoba y esmero el monasterio. Nunca antes estuvo tan limpio el monasterio. 

Un día, el maestro percibió en "el monje de la escoba" como si algo emanara de él. Vio algo en lo que antes no había reparado, acostumbrado como estaba de verlo diario por años,casi formando parte del paisaje del monasterio,  se acercó a él, lo invitó a dejar la escoba un momento y le propuso algunas preguntas de contenido espiritual.

Minutos después, el maestro unió las manos sobre su pecho y se inclinó ante el humilde monje, con una profunda reverencia dijo:

-He descubierto a un iluminado.

El maestro, asombrado le preguntó al monje humilde: 
-¿Cómo lograste este estado? Tu no has recibido la enseñanza de maestros, ni has leído las escrituras antiguas. Tampoco has meditado por largas horas junto a los demás monjes, solamente te has dedicado a barrer el monasterio todos los días, mañana y tarde. El monje escoba entonces contestó:

- Dices bien, querido maestro. Pero mi mejor maestro ha sido la escoba que me diste tu hace muchos años, que me mostró el valor del silencio, de la unidad y del servicio. Mis escrituras han sido el polvo seco del verano, las hojas de otoño, las lluvias de primavera y la nieve del invierno. Y mi meditación ha estado siempre presente en la intención de barrer lo mejor que he sabido y he podido para comer.

Así, con estas palabras, el maestro se retiró en silencio, y el monje humilde continuó barriendo con su escoba. 

jueves, 23 de febrero de 2017

Cuento Zen: EL BAMBÚ




En el Japón feudal, dos agricultores iban en camino por un mercado y para cuando llegaron a un puesto de un vendedor de semillas, éstos se sorprendieron de ver unas semillas muy extrañas y que jamás habían visto.
- Mercader, ¿qué son estas extrañas semillas? - preguntó uno de los agricultores.

- Son semillas de bambú, una planta de la China oriental y son semillas muy especiales - contestó el mercader.

- ¿y por qué son tan especiales? - le espetó el otro agricultor que escéptico se mostraba ante tal adjetivo.

- Si se las llevan y las plantan, sabrán porqué lo son. Solo necesitan agua y abono suficiente.

Así, los agricultores con curiosidad, compraron varias semillas de esa planta extraña llamada Bambú.
Al volver a sus tierras. los agricultores plantaron las semillas y comenzaron a regarlas y abonarlas, justo como se los indicó el mercader.

Pasó el tiempo, y las plantas no germinaban, mientras el resto de los cultivos crecían, eran cosechados y volvían a ser plantados.

Uno de los agricultores, el escéptico le dijo al otro: 

-Ese viejo mercader nos engañó con éstas semillas, jamás saldrá nada de ellas.

Así, éste dejó de regarlas y abonarlas cuando fue necesario. El otro agricultor decidió seguirlas cultivando, día a día las regaba y abonaba.

Seguía el tiempo avanzando y las semillas continuaban sin germinar. Un día el agricultor estaba cerca de dejar de cultivarlas, se sorprendió al encontrar en su último intento de cultivarlas que una planta d bambú creció y en 6 semanas crecieron 30 metros cada semilla. 

¿Cómo era posible que el bambú hubiese demorado 7 años en germinar y solo en seis semanas llegar a tal inconmensurable tamaño?

Así, el agricultor sorprendido fue a avisarle al mercader de tal noticia, preguntarle la causa:

- Mercader, ¿por qué demoraron demasiado las semillas en germinar y cuando menos lo esperé, crecieron de gran tamaño? - preguntó

- Sencillo, durante esos años de aparente inactividad, el bambú estaba generando un avanzado conjunto de raíces que le permitirían sostener ese gran tamaño en su futuro como planta.

Así que mis estimados seguidores, si no consigues lo que quieres, no desesperes... Quizás sólo estés echando raíces.

martes, 21 de febrero de 2017

El Viaje






Dice un proverbio, "La vida es un viaje, no un destino"


Quiero creer que nuestra vida solo es una breve parada en un gran viaje dentro de un camino que nos llevará a trascender a otra forma u otra nueva vida siguiente, donde las lecciones de pasadas experiencias las aplicaremos en la siguiente breve parada hasta llegar al destino que aun es muy incierto para todos, si no un tanto egocéntrico como especie humanos que somos.


Hemos de pensar que nuestra condición como seres humanos en esta especie de camino a trascender, va más allá de obtener un grado en forma de papel en el trabajo o la sección donde te desarrolles. Actualmente la sociedad nos ve a todos como herramientas especializadas, donde es casi mandatario ser eficiente y productivo, y sí no, no vales para nada seguir consumiendo oxígeno de éste mundo superfluo.


Nos dicen que seamos responsables, que seamos autosuficientes, que sigamos subiendo escalones hasta llegar a una cima y tengamos que agachar con cansancio la mirada a los que vienen abajo, pero que en mayoría de veces, se llega a esa cima con una jubilación digna pero que no va a justificar una desperdiciada juventud de viejos.


Quiero creer que es mejor buscar un camino largo pero lleno de experiencias, que un camino corto y sin saber como defenderte de aquellos que eligieron el camino largo.


Me recuerda a otro corto proverbio que dice "No es necesario ser grande para comenzar, sin embargo, es necesario comenzar para ser grande", pero ahí seguimos muchos de nosotros, siempre esperando a que todo sea perfecto para comenzar algo, pensando y creyendo que el tiempo nos esperará, dejando crecer ese egocentrismo centralista donde crees que todo se acomodará en automático a tu favor en algún momento y en ese momento darás inicio.


Pero creo que realmente nos cegamos a no saber cuándo es el momento ideal, porque se teme a lo que el camino te traerá en cada vuelta de esquina, se ignora lo que te depara la vida en cada paso que darás a este viaje, pero que desafortunadamente tampoco conocemos de cuanto tiempo disponemos realmente para seguir posponiendo lo que profundamente tanto soñamos.


Vive la vida en cada instante, así te darás cuenta que esta vida no es un destino, si no solo una breve parada para tomar un respiro, y continuar caminando, y que en ello seguramente encontrarás gente que impulse a éste viaje y que por momentos caminarán contigo a tu lado.